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ACCIÓN EN CONSERVACIÓN

“Conservar los ecosistemas es mantener la vida humana y garantizar los recursos esenciales para el desarrollo.”

17 años de Resultados
En 1987, un grupo de estudiantes deciden unir esfuerzos para contribuir a la conservación de la fauna en Venezuela. De esta forma se crea la Asociación Civil: Provita Animalium.

Con este nombre se refleja una estrategia básica: desarrollar campañas educativas con especies de animales emblemáticos como motivadores del orgullo local.

A los dos años los proyectos señalan la urgencia de involucrar a las comunidades locales en las propuestas de conservación. Por ello, en 1989 se inicia el primer proyecto integrado de conservación y desarrollo en Nueva Esparta.

En 1991, el número de proyectos y la complejidad de los mismos llevan a plantear una estructura más eficaz. De esta manera surge PROVITA.

En 1997, 10 años de trabajo, una filosofía más sólida, una estructura más eficiente y 72 proyectos ejecutados, confirman nuestro crecimiento y desarrollo.

Hoy, ya en el 2004, con 17 años de resultados y 105 proyectos emprendidos en diferentes puntos de la geografía nacional, ratifican la solidez de PROVITA.

1987: Por la vida de los animales
    En medio de una creciente preocupación mundial por el deterioro ambiental, en 1987 un grupo de ochos estudiantes universitarios y jóvenes profesionales fundan una Asociación Civil dedicada a la conservación ambiental: Pro Vita Animalium, nombre en latín que buscaba reflejar la universalidad de la propuesta. Con este nombre se trataba de reflejar la estrategia básica a través de la cual Pro Vita Animalium perseguía lograr su objetivo: campañas educativas que utilizaran especies de animales emblemáticas como motivadores del orgullo local. Con esta filosofía se crea el primer proyecto para la conservación del oso andino, única especie de oso suramericano y en grave peligro de extinción. El oso sirvió de imagen a la institución, y gracias al apoyo de Wildlife Conservation Society y Fudena, se inicia la tarea para dar a conocer al enmascarado oso andino y su necesidad de conservación. Aunque este proyecto contó con pocos recursos económicos, siempre tuvo una gran dedicación por parte de Pro Vita Animalium. Hoy, el oso frontino es el símbolo de conservación de los Andes venezolanos, y las encuestas indican que un alto porcentaje de la sociedad posee información sobre esta valiosa especie.

    En este año, Pro Vita Animalium abandona la casa de uno de los fundadores, y se instala en un pequeño local en la Zona Rental de Plaza Venezuela. Con unos pocos libros, una máquina de escribir y con un insoportable calor en la pequeña oficina, se gestaba la que llegaría a ser una de las ONGs venezolanas con mayor credibilidad y crecimiento.
1988: Un paují en peligro
    El éxito alcanzado por la campaña sobre el oso frontino, motiva a Wildlife Conservation Society a apoyar en una nueva campaña por el paují copete de piedra, una gran ave de colores tornasoles que sólo se encuentra en Venezuela y Colombia. Para Pro Vita Animalium, este es el primer contacto con el escurridizo animal, y a través de una gran red de colaboradores en los estados donde habita la especie, se logra repetir el éxito de la campaña sobre el oso frontino. El afiche que representaba al paují, colaboración del Artista Angel Ulloa, aún es considerado como uno de los más bellos que se hayan producido en el área.

    Con la buena estrella que acompaña a la institución, en sólo dos años se pasa a tener cinco proyectos; y además de las campañas oso frontino y paují copete de piedra, se inician otras por las tortugas marinas y el guácharo. Entre las metas que se plantean en los nuevos proyectos se incluye apoyar la ampliación del Parque Nacional El Guácharo, el cual en su diseño original no incluía las zonas de alimentación del nocturno guácharo. Esta ave se constituye en un símbolo de conservación en la zona y se logra despertar una fuerte participación comunitaria local. El modelo educativo implementado continúa consolidándose, por lo cual se decide iniciar esfuerzos tendentes a concientizar a los jóvenes liceistas de Caracas sobre la biodiversidad nacional. El Proyecto Liceos logra instalar carteleras educativas en la mayoría de los institutos caraqueños y se dictan charlas en varios de ellos. El resultado fue una ampliación de los voluntarios que apoyarían a la institución y el surgimiento de nuevos proyectos.
1989: En la búsqueda de un Parque Nacional
    De la mano de la Fundación Vuelta Larga, Pro Vita Animalium se acerca al Estado Sucre, y constata la importancia de los humedales del río San Juan, hábitat principal del amenazado manatí y ecosistema único a nivel mundial. Su necesidad de conservación catalizó una coalición de ONGs quienes apoyaron la declaratoria del área como Parque Nacional, basados en los estudios realizados por Pro Vita Animalium. El Instituto Nacional de Parques comprueba la importancia de la zona, y varios años después esta espléndida área de manglares y corocoras sería conocida como Parque Nacional Turuépano, principal resguardo de los pacíficos manatíes en Venezuela.

    El trabajo educativo crece, y se evidencia que los más pequeños están completamente desasistidos en materia de educación ambiental, a la vez que, siendo los niños que crecen en la cultura del concreto, es urgente acercarlos a la naturaleza. Así nace TIEC, los Talleres Infantiles, dirigidos a niños en edad preescolar de Caracas. De esta forma, se logra abarcar más de veinte escuelas y desarrollar un fructífero trabajo que llenó la oficina de las "obras de arte" de los jóvenes conservacionistas. Con una nueva oficina mas grande y cómoda en Parque Central, lograda gracias al apoyo de la Universidad Simón Bolívar, se inicia el desarrollo simultáneo de cerca de diez proyectos, siendo uno de ellos el Proyecto EVE, cuyas siglas significan Especies Venezolanas en Extinción y uno de sus objetivo sería la publicación del primer Libro Rojo de la Fauna Venezolana.
1990: Una cotorra en una isla
    Con base en el trabajo adelantado por WCS y Profauna en la Isla de Margarita desde 1989, Pro Vita Animalium inicia el camino hacia el primer proyecto integrado de conservación y desarrollo de la Institución. Los proyectos realizados en otras regiones señalaron la urgencia de lograr involucrar a las comunidades locales, tanto en las propuestas de conservación, como en el desarrollo de un modelo de vida más sustentable. La base de este proyecto sería la amenazada cotorra margariteña, único loro adaptado a las zonas áridas y exclusivo de Venezuela y Bonaire. Con sólo 650 individuos silvestres en la Península de Macanao, y otras pequeñas poblaciones en la isla La Blanquilla, el futuro de la especie era cuestionable.

    Las campañas tradicionales para la conservación del oso andino y el paují copete de piedra internalizan el proceso que sigue Pro Vita Animalium y se transforman en el proyecto Conservación del oso frontino en los andes venezolanos: una propuesta integral de investigación, educación y participación comunitaria, y el proyecto Educación Ambiental para la Conservación del paují copete de piedra en la población de Sanare. El primero arrojará entre sus resultados las relaciones etnozoológicas existentes entre el hombre y el oso, las creencias mágicos-religiosas que han contribuido a la extinción de este especie, así como el camino a seguir en los enfoques educativos. El proyecto en Sanare nos aproximará al maravilloso bosque nublado del Parque Nacional Yacambú y a las receptivas poblaciones larenses. Las bases estaban sentadas para el cambio.
1991: Un cambio por la vida
    ... Y el cambio ocurrió. Este año se asume el desarrollo de proyectos más complejos, con enfoques integrados de conservación y desarrollo, que se ejecutan a través de cuatro líneas centrales: manejo de vida silvestre, áreas protegidas, educación ambiental y alternativas de desarrollo. El crecimiento en número de proyectos y complejidad, nos lleva a plantear una estructura original que garantizara la continuidad de los proyectos. Así surge un modelo mixto que combina participación de voluntarios y un equipo contratado, con alto nivel técnico y conservacionista. Sólo faltaba un nuevo nombre y una nueva imagen. Luego del análisis de planificación estratégica, estudios de posicionamiento institucional, y revisión de objetivos... surge PROVITA, con una filosofía más sólida, una estructura más eficiente, pero con el mismo espíritu y mística que impulsó a Pro Vita Animalium. Un nuevo logo realizado por la diseñadora Matea Herrera, combina la recreación de un petroglifo, como la primera manifestación gráfica dejada por el hombre sobre la fauna, y la visión de un diseñador gráfico como símbolo del enfoque moderno de la institución. Partiendo de la figura básica de una lagartija, que representa el compromiso con la conservación en su sentido más amplio, independiente de su aparente "importancia" o belleza, el logo evoluciona y se transforma en una rana, un árbol, un hombre, todos ellos formando parte del ambiente. Los colores elegidos son el ocre, simbolizando el desarrollo y riquezas de Venezuela, y el verde en representación de la naturaleza. El lema elegido sería el norte de PROVITA: Innovación en Conservación.

    Un nuevo proyecto es totalmente diseñado bajo esta filosofía, cuyo objetivo es conciliar la calidad de vida de los pobladores de escasos recursos de la Península de Paria, con la conservación de este maravilloso Parque Nacional donde el mar y el bosque nublado se unen para abrigar cientos de formas de vida únicas e irrepetibles.
1992: Hacia proyectos integrados de conservación y desarrollo
    La propuesta conservacionista que tendría el privilegio de tornarse en el Programa Piloto de Conservación y Desarrollo de PROVITA, sería el Programa Islas del Caribe, el cual con la cotorra margariteña como emblema y en franco proceso de recuperación, daría cobijo a una serie de proyectos que le darán su forma integral. 1992 es un año lleno de sorpresas y éxitos. En PROVITA nos damos a conocer mas allá de nuestras fronteras y nuestra propuesta educativa es evaluada y considerada como un modelo educativo innovador, lo cual abre nuevas oportunidades. Los talleres educativos se convierten en el proyecto "Estamos En Peligro" y se logra llegar a nuevas escuelas y a nuevos oyentes. Surgen los primeros proyectos electrónicos y se crea el Programa Servicios de Información, con la base de datos EVE como principal actividad.
1993: Al sur del Orinoco
    Un nuevo proyecto se inicia en la Isla de Margarita. El objetivo es evitar la extinción del perico endémico conocido como ñángaro, del cual sólo sobreviven 100 individuos y su explotación como mascota es alta y constante. Junto con Inparques y la Asociación de Lancheros del Parque Nacional Laguna de La Restinga se inicia el rescate de esta hermosa ave. El Programa Islas del Caribe se crece con el primer estudio sobre la salud poblacional de una especie de vida silvestre, y se inician los estudios y gestiones para el establecimiento de un área protegida en la Península de Macanao, que sirva simultáneamente para conservar la fauna local, rescatar la cultura autóctona y permitir el desarrollo sustentable de las comunidades.

    Ya con el Caribe conquistado, enfocamos la atención hacia los grandes ecosistemas del sur de Orinoco. Si bien nuestra misión priorizaba especies y ambientes amenazados, es decir, procesos activos de deterioro ambiental, la entrada a la Amazonía se hace con el fin de crear mecanismos preventivos, basados en nuestra experiencia en zonas donde las amenazas ambientales estaban en su apogeo. Junto con la FAO, Conicit, SADA-Amazonas y el Tratado de Cooperación Amazónica, se realiza el Inventario de proyectos, investigadores e instituciones involucradas en la conservación y desarrollo de la Amazonía venezolana.
1994: Un simposio por los loros
    1994 es un año de grandes retos. Cada vez somos más conocidos como una institución seria y efectiva, lo cual se refleja en el gran numero de proyectos que se asocian a PROVITA, en búsqueda de su respaldo técnico e institucional. Estudios sobre las relaciones entre las comunidades indígenas y los báquiros, ecología de tortugas de agua dulce, situación actual de las amenazadas ranas doradas de los andes, impacto sobre el perico cabecirrojo, biología de la marmosa de Margarita, prospección de semillas autóctonas en Macanao, entre otros, son algunos de los proyectos que realizan importantes instituciones de investigación y conservación junto con PROVITA. Se detecta la grave situación que viven las manatíes Arichuna y Biruaquita, y junto con Profauna se inicia un esfuerzo que persigue devolver a la vida silvestre a la primera de estas sirenas, mientras la segunda es enviada al Zoológico de Barquisimeto para hacer pareja con un manatí llamado Chicho. En medio de una cobertura excelente por parte de los medios, se logra trasladar a Arichuna a su destino final en el hato llanero Santa Luisa. Arichuna había sido rescatada años atrás a traficantes de fauna y mantenida en condiciones no adecuadas, hasta que se logró su liberación.

    El cierre de oro del 1994 lo constituye la realización del Simposio sobre biología y conservación de los psitácidos venezolanos. Junto con otras ONGs, y con excelente patrocinio internacional, se realiza este evento en el Parque Nacional Henri Pittier, el cual logra reunir a todos los expertos nacionales sobre el tema. El libro producto de este evento se convirtió en referencia obligada para todos los interesados en las coloridas guacamayas, loros y pericos.
1995: Quién es quién en extinción
    Contando con la primera reintroducción de loros 100% efectiva y utilizando técnicas de radiotelemetría, PROVITA se posiciona como una de las referencias mas contundentes en manejo de fauna en Latinoamérica. El Programa Islas del Caribe mantiene 10 proyectos en ejecución simultánea, incluyendo estudios sobre toda la comunidad de aves nidificadoras de cavidades, análisis sobre el agua como limitante para el desarrollo de Macanao y un nuevo enfoque para el proyecto del ñángaro en La Restinga. Especial mención se merece la determinación de la situación taxonómica de la cotorra cabeciamarrilla a través de estudios de distancias genéticas, que vino a demostrar que las subespecies propuestas no eran válidas y que se cuenta en total con siete poblaciones de esta ave pertenecientes todas a una misma subespecie.

    Una grata noticia fue el descubrimiento de una nueva especie de lagartija del Género Ameiva en el bolsón árido del Estado Mérida. Se trata de una hermosa especie de trompa roja y cuerpo manchado desconocida para la ciencia que, lamentablemente, se encuentra en situación vulnerable. Fue descubierta por el valioso herpetólogo Juan Elías García, investigador asociado y gran amigo de PROVITA, quien decidió "bautizar" a esta nueva especie con el nombre de Ameiva provitae en nuestro honor, lo cual llenó de orgullo y emoción a la institución.El broche de oro lo colocó el ya clásico Proyecto EVE, con la publicación del Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Este esperado libro fue posible gracias al Convenio Fundación Polar-PROVITA, con el apoyo de WCS, PROFAUNA y UICN. Se publicación llenó un vacío de información en el ámbito nacional y contribuyó a posicionarnos como una de las ONGs técnicas de Venezuela.
1996: Consolidando un nuevo modelo en conservación y desarrollo
    Los proyectos andinos se crecieron con el estudio sobre la situación del perico multicolor, un proyecto realizado con el apoyo de Papageienfonds y Fundación Loro Parque. Este proyecto fue muy bien recibido en el medio por la amenazada situación de este loro tan escaso y escurridizo. Los resultados indicaron una situación alarmante, a la vez que se ahondó en el conocimiento de otros loros amenazados, como el perico cabecidorado y el loro verde, y se verificó la ampliación de distribución para la hermosa cotorra negra, antes sólo conocida para la región de Perijá. Con este proyecto se abren las puertas de un mayor estudio sobre los psitácidos andinos.

    Una nueva gestión en pro del manatí contará con el apoyo de Save The Manatee Club y del reconocido cantante Willie Colón. El proyecto EVE continúa con el Plan de Acción para la Conservación de la Especies y el Libro Rojo de la Flora, al cual llamaríamos afectuosamente el "Libro Rojo-Verde".

    Una lista de 18 proyectos confirman nuestro crecimiento. Especies como el oso frontino, manatí, cotorra, ñángaro, cardenalito, paují copete de piedra, perico multicolor, entre otras, son beneficiadas por nuestros esfuerzos. Ecosistemas de boques nublados, zonas áridas, morichales, bosques inundables, costas, manglares, y muchos más, cuentan con el apoyo de PROVITA, y varios Parques Nacionales son apoyados por nuestra gestión. La consolidación de un modelo integrado de conservación y desarrollo estaría en marcha.
1997: Diez años por la vida
    Con gran orgullo se comprobaría que todas las líneas estratégicas que PROVITA visualizó en 1987, estaban en pleno desarrollo. La celebración de los 10 primeros años de PROVITA se vestiría de gala con el evento aniversario en la Quinta Anauco, la exposición de las ilustraciones del Libro Rojo, la exposición Extinción, la producción de la primera EcoAgenda, la edición de una serie de tarjetas telefónicas con la CANTV, la Pagina Web, la primera propaganda institucional en televisión y un evento de clausura de los 10 años en el hermoso Museo de Bellas Artes. Estos actos sólo fueron posible gracias a la colaboración de importantes instituciones, medios de comunicación y a los amigos de siempre.

    El proyecto EcoZoo Las Delicias, nos acercaría a la conservación de la fauna en cautiverio, mientras que el Programa Islas del Caribe se incluía entre sus logros, indicios indiscutibles de recuperación poblacional de la cotorra margariteña y del ñángaro. El proyecto en La Restinga demostraría que la existencia armoniosa entre el hombre y su entorno, es una realidad posible; un proyecto que se lució con el hermanamiento del Parque Nacional Laguna de La Restinga con su homólogo Parque Rural El Hierro en las Islas Canarias. La conservación de bosques en Mapire, ecoturismo en Margarita, el servicio de información en conservación ambiental y el inicio de actividades para la autosustentabilidad financiera de PROVITA, fortalecerían las bases institucionales. Con 10 años de existencia, estábamos seguros de la vigencia institucional de PROVITA, y que compartiríamos con toda Venezuela por muchos años más la emoción que sentimos al ver regresar a la vida silvestre a las cotorras cautivas o ante un atardecer de pescadores en el soberbio Orinoco.

    En un país donde la crisis social, económica y ambiental se agudiza cada día, y rodeados de especies amenazadas, ambientes deteriorados, y un largo etcétera representarían nuevos cambios para PROVITA. Entre estos se produce la tercera modificación de los estatutos, desde la creación de Pro Vita Animalium en 1987, convencidos que Venezuela requiere de organizaciones funcionales y productivas que se alejen de los estereotipos burocratizados impuestos en nuestro país. De igual forma, se profundiza en el enfoque de manejar pocos proyectos, pero con alta excelencia, con representatividad en zonas donde se posea logística y con financiamiento seguro.

    La última fase del proyecto oso frontino, proyecto bandera de PROVITA desde 1987, culmina este año. La recién creada Fundación Andígena, sería la responsable de continuar con 10 años de arduo trabajo por conservar al único oso suramericano. De la misma manera, las actividades de PROVITA en el EcoZoo Las Delicias terminan, pero se sientan las bases para la transformación de este importante parque en un zoológico de conservación. A la vez que unas extraordinarias iniciativas siguen su curso, otras oportunidades se muestran para concretar el nacimiento de dos novedosas propuestas que darán origen a los proyectos Amazonas y Procosta, proyectos con los cuales una vez más se intenta integrar los objetivos dobles de promover la conservación intensificando el desarrollo económico de las comunidades. El camino sería difícil y sin fórmulas.
1999: Planificar el futuro
    Muy acertadamente se ratifica lo necesario que resultaba basar nuestra planificación en el análisis del entorno. Este año representó una "prueba de fuego" para muchas organizaciones sin fines de lucro, y haberlo superado con buenos resultados nos confirmaba que estábamos en el camino adecuado. De esta forma, se establecen las bases en un Plan Estratégico 1999-2003 que permitiría a PROVITA continuar siendo una efectiva herramienta en la conservación de especies amenazadas y sus hábitats, en el apoyo de la gestión en las áreas naturales protegidas, y en la búsqueda de alternativas de desarrollo que conciliaran el crecimiento de la población humana con la naturaleza.
2000: En procura de la equidad social
    Aunque se experimentan retos inesperados, cambios en el equipo de trabajo, y se enfrentan hechos sin precedentes en la historia de la institución, se evidencia el crecimiento y solidez de PROVITA como una de las principales referencias del movimiento ambiental venezolano y de su compromiso perseverante por la conservación de nuestra biodiversidad.
    Con una organización ya consolidada en el espacio ambiental venezolano, los destinos de PROVITA serían conducidos por una nueva dirección y un recién estrenado equipo multidisciplinario que colabora en la introducción de cambios significativos en los métodos de trabajo, los enfoques de intervención en comunidades y en la organización y manejo de los proyectos, cambios que resultarán en la conformación de seis grandes Programas: Amazonas, Andes, Biodiversidad, Bioinsula, Guayana y Procosta.

    Una vez más, PROVITA insistiría en la profundización del modelo educativo que se vendría ensayando desde 1987, demostrando que las principales limitantes en los programas ambientales no eran los factores técnicos y económicos, sino los culturales y sicológicos de las comunidades e instituciones locales: todas las buenas razones técnicas no serían suficientes si la gente no percibía en ellas un medio para el mejoramiento de sus condiciones de vida y se insertaban en sus valores y necesidades.
2001: Del conocimiento a la idea
    Y es precisamente en esa permanente búsqueda de alternativas para integrar la conservación con el desarrollo de las comunidades, que se rediseña nuestro modelo educativo con un nuevo enfoque por medio del cual se promueva la visión del desarrollo socioambiental y socioeconómico como un proceso de largo plazo dirigido al fortalecimiento de la capacidad individual y comunitaria, para diseñar y trabajar en propuestas colectivas de construcción de condiciones de vida dignas en una relación armónica con la naturaleza, enmarcada en relaciones de equidad social, siempre procurando un aprovechamiento sustentable y racional de los recursos y formas de inserción más ventajosas en los mercados. Los Programas Amazonas y Procosta serían las propuestas modelos para la aplicación de este enfoque. El diálogo participativo y la construcción de conocimientos y valores que promuevan la comprensión y aceptación de las comunidades de ser parte de los problemas, sería el principal camino para la concertación de soluciones conjuntas, a la vez que fomentaría la autoestima de las comunidades a través de la valoración de sus capitales humanos y culturales.
2002: Quince años por la vida
    El pequeño grupo formado por ocho voluntarios nunca pensó que con su amor por los animales y su desinteresado esfuerzo formarían una organización estable y confiable, con una nueva sede en La Previsora, con 105 proyectos en todo el territorio nacional en alianza con numerosas instituciones nacionales e internacionales, con oficinas en 4 ciudades y una nómina que supera las 30 personas. El crecimiento de PROVITA superó todas las expectativas, y ello gracias al generoso apoyo de numerosas personas e instituciones responsables, tanto a nivel nacional como internacional, que creen en nuestra misión y confían en nuestro trabajo. Por supuesto, nuestro éxito en 15 años de gestión se sustenta en la conjunción de esfuerzos de un equipo comprometido que ha hecho suya la misión de servir a una de las acciones más elevadas: la responsabilidad por otros. Por ello, en nuestro decimoquinto aniversario nos enorgullece enumerar nuestros logros y contar a cada uno de nuestros aliados, con la certeza de que nuestra labor ha trascendido.


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